lumminiscències

La contínua búsqueda de una misma

ROMPER CON TODO LO CONOCIDO

noia dormint sobre la llum

Se dice: “no hay amor sin sexo”; pero en cambio, sí puede haber sexo sin amor. Por lo tanto, la primera frase debe ser falsa. Hay amor y hay lujuria. Hemos mezclado los términos por conveniencias y por socialización.

En un mundo en donde los cinco vicios principales son los reyes predominantes, el amor/lujuria se ha incluso idealizado, y  además, sirve para “vender coches”. Está mal visto, incluso, si no se practica, y, se exige como un derecho inherente para considerarse humano; sobretodo cuando una pareja contrae matrimonio.

¿Qué hay detrás de la frase: “La lujuria es vuestro mayor enemigo”? La lujuria nos ancla en lo perecedero; nos aparta del camino de la búsqueda. Nos distrae y nos despista.

A la mayoría de los hombres les es difícil diferenciar o separar los dos elementos: amor y sexo. La mayoría de las mujeres lo tiene más claro: todo se resuelve con un “tengo mucha jaqueca”, porque saben que si son más específicas, ellos se pueden molestar debido a su dificultad en separar los dos términos, y tomárselo como una cuestión  personal, o de falta de “amor hacia él. No siendo necesariamente ésta la cuestión.

2 Por algo debe ser que chamanes, brujos, santos, etc.., han excluido el sexo de sus vidas. Se dice que el sexo es una energía muy poderosa, incluso hay algunos chamanes que la utilizan a su favor. Claro que lo es.., es tan poderosa que nos drena literalmente el alma; nos aparta del camino que nos marcamos estando ya en el vientre de la madre. ¿Acaso no tenemos expectativas muy elevadas de nosotros mismos cuando somos niños? ¿Dónde han ido a parar el afán de aventura, de investigación, de miras elevadas que de niños veíamos en los héroes y que imitábamos? Puede que se hayan perdido entre los pliegues de cualquier sábana.

Nos comparamos con los animales.., ellos también lo “hacen”, -es una cosa natural-, nos decimos. Olvidamos la lucha que supone que un macho se “haga” con una hembra en la mayoría de ellos, y de la violencia que el acto engendra en sí, en la mayoría de los casos. Nosotros, revestimos el acto con dulzura para amortiguarlo y nos auto convencemos de que eso es el amor. ¿Acaso no es violencia el sexo obligado en la pareja, el acoso en el trabajo, una violación,  la trata de blancas, la pederastia, el sentirse presionado entre la juventud a hacerlo sino “no eres normal”?  Y.., en el acto consentido mutuamente.., ¿no existe acaso, un hito de dominación del uno sobre el otro?

5 ¿Dónde nos ha llevado esta practica mundial? Seguramente, si nos hubiéramos comparado con los animales al 100%, puede que no a una superpoblación como en la que estamos ahora mundialmente. Hemos sobre valorado el sexo, en detrimento del amor verdadero. Ha llenado nuestras casas y sociedades de un rastro de sufrimiento. He llegado a comprender la homosexualidad y el lesbianismo cuando lo he observado dentro del marco espiritual: el alma se siente atraída por el alma. Más cuando eso se lleva al plano físico.., se desvirtúa totalmente. Exactamente como ocurre con el amor platónico, que cuando se lleva a la “coetaneidad”, pierde su talante sublime.

Somos almas en cuerpos que por el hecho de estar en un cuerpo ha olvidado su naturaleza Divina, la cual ahora se hace urgente recuperar. Puede que a algunos ya les esté bien todo tal y como está, pero los que nos sentimos motivados por ir más allá de todo lo establecido, podemos ser valientes y retarnos a romper con todo lo conocido mundano y abrir la puerta a  lo desconocido Divino: nuestra esencia.

 

 

 

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